No tenía nada concebido, no me pare a pensar lo que iba a descubrir junto a Royal Bliss. Experiencias, caminos cruzados, y puertas que se abren y se cierran forma mi vida diaria. Lo normal me aburre, siempre lo ha hecho y nunca lo he entendido, mi vida siempre ha buscado salirse de la ruta marcada.

Lo vi plasmado en la experiencia con Royal Bliss. Nada más entrar el olfato era nuestro instrumento, tres fragancias nos invitaban a empezar a jugar. Después pasamos por un camino rodeado de agua. ¡Era una pasada! ¡Pero no te mojabas!

La siguiente sala era extraordinaria, volaba la imaginación con el laser. El juego de luces con el vaso molaba todo. Y de ahí pasamos a unas mesas interactivas en las cuales al dejar los vasos encima, podías ver información sobre la marca y los cócteles. ¡Super guay! Me quería llevar una mesa a casa… Creo que pegaría en mi salón.

Luego un holograma, sobre una botella, dibujaba alrededor de ella.

¿Qué os parece? ¡Toda una experiencia de exploración de los sentidos!

La última puerta encerraba una fiesta con artistas extraordinarios. ¡El Dj era lo más! Disfrutamos mucho bailando.