Son las 9 am y llego a Londres. Mi tercera vez en la ciudad. Ilusionado por pisar una de las city más impresionantes del mundo. Meto mi enorme maleta en el maletero del taxi y le digo a Mohamed que me lleve al hotel. Está en la otra punta de la ciudad. Por el camino me pregunto… ¿Qué será “Press for Gin”?

Subo a la planta 2 del hotel. Fuera esta lloviendo, que raro en esta ciudad. Entro en la habitación y me tiro en la cama… ¡Que ganas tenía! Vacío la maleta y la mochila, y en la mesa dejo preparado todo lo que necesito para visitar la ciudad con Brockmans Gin. Estoy aquí por ellos.

¡Ring! Suena el teléfono. Son los demás, ya están en la recepción del hotel. ¡Voy a comer! ¿Próximo destino? ¡London Eye! Como os he dicho es mi tercera vez en la ciudad. Mientras miraba por la ventana del autobús (no era rojo), y las gotas caen por el cristal, pienso que todavía no he visto nada de la city, y hoy por fin lo haré. Aunque sea lloviendo.

¡Cuánta gente! Una cola inmensa bajo la lluvia da la bienvenida al London Eye, por suerte tenemos reservado una cabina y no tendremos que hacer la cola. ¡Pero que chulo! Dentro de la cabina nos han preparado unos Gin de Brockmans. La ginebra súper Premium de raíces británicas. ¿Qué mejor plan que ver toda la ciudad de Londres desde el London Eye con un Brockman en la mano? ¡Ninguno! Todo un sueño.

El hotel vuelve a formar parte de una parada, pero no será por mucho tiempo. Miro la ropa que me he traído… ¿botines de ante? ¿Nacho no sabías a qué ciudad venías? Es que me gustan mucho… me digo a mi mismo. Cambio el look y miro el reloj, las 8 pm, ya es hora de bajar de nuevo al bus y descubrir qué es “Press for Gin”.

Bajo las escaleras por la izquierda, claro, el conductor nos dice “Bye” por la derecha. Un camino custodiado por árboles y rascacielos nos invita pasar hasta una casita que me recuerda a unos “baños árabes”. Un cartel colgante de la pared dice “Victorian Bath House”. Tiene muy buena pinta… Entro y me dan una mascara negra… me la pongo y me dispongo a bajar las escaleras. Una luz tenue ilumina un espacio maravilloso, precioso, con unas mesas preparadas para recibirnos.

Pasan 15 minutos y nos dicen… “Press for Gin”. ¡Qué ganas tenía de escuchar eso! En cada mesa hay un botón, cuando le das aparecen los camareros con… ¡muchos Brockmans! Cada cierto tiempo hay actuaciones maravillosas. Unas chicas con fuego…

Mi experiencia vuela de nuevo a Madrid. Con muchos nuevos recuerdos que almaceno en mi vida.

Gracias.