En Atocha cogeríamos dos trenes que nos llevarían a un destino. Descubrir Florette. Sabéis a lo que me refiero. La marca de ensaladas que todos hemos comprado alguna vez. En mi caso, soy consumidor habitual como sabéis. En el jardín botánico me estaban esperando mis compañeros para embarcarnos en dos días llenos de descubrimientos y risas.

Un ave nos dejaba en Zaragoza, mi ciudad, y una hora después volvíamos a coger un tren que nos llevaba hasta Tudela, a 50 km de nuestro destino. Cada vez estábamos más cerca. Hotel Villamarcilla sería nuestro “Flohogar” durante dos días. ¡Y qué calor hacía!

Nada más entrar nos encontrábamos esta nevera con toda la gama de ensaladas preparadas de Florette. Mi favorita es la de pasta, me da todo lo necesario para mi dieta. Además de ser genial para llevármela si voy a comer fuera. ¿Cuál es la vuestra?

¿Qué hicimos? Nos repartimos por mesas e hicimos tres smoothies diferentes siguiendo un libro de la propia marca y usando productos de ellos. ¡Nos lo pasamos en grande!

Por la noche tuvimos una cena en el mismo hotel en el cual pudimos compartir experiencias y las risas no faltaron… ¿Sabéis qué hicimos algunos? Como faltaban acompañamientos de los platos, nos levantamos y cogimos ensaladas de la nevera.. jaja Esta vez probé la Ibérica y ¡estaba super rica!

¿Qué look llevé?

Al día siguiente descubríamos de verdad Florette empezando por sus campos. Aunque ya estaba casi todo recolectado, todavía la escarola estaba esperándonos.

Aunque en los invernaderos vimos realmente como se recolectaba con una maquina que aluciné, ¡nunca lo había visto! Iba cortando las hojas dejando el manto verde debajo… rápido y efectivo. Aunque me tuve que salir fuera por mi alergia… jo

Después fuimos al centro de producción dónde se convierten en ensaladas: las limpian, seleccionan y meten en las bolsas que nos llegan a casa. Es una pasada pero no nos dejaron hacer fotos! Os aseguro que merece mucho la pena conocerlo!